El ‘síndrome de infertilidad’ acaba en el diván

Según una noticia recientemente publicada, el 65% de las parejas que se someten a tratamientos de fertilidad, abandonan por cansancio psicológico.
Para entender bien la cuestión, habría que diferenciar primero entre infertilidad e impotencia. La infertilidad es la incapacidad física de concebir hijos y a ella contribuyen disfunciones de carácter principalmente orgánico. La impotencia, por el contrario, es la incapacidad de llevar a cabo una función cuando ninguno de los órganos que intervienen en ella se encuentra afectado, esto es, cuando el sujeto posee plena disposición orgánica, siendo una inhibición psíquica la verdadera causa de su impotencia. Aunque la impotencia puede producir infertilidad, se trata de dos situaciones completamente diferentes.
Según una de las especialistas consultadas, “los pacientes sometidos a tratamientos de fertilidad presentan en algún momento síntomas clínicos de cierta significación, con predominio de la ansiedad, pero también depresión, desesperanza, culpabilidad o baja autoestima e incluso fobia a todo lo relacionado con los bebés”, lo que hace necesaria la asistencia psicológica.
Como ocurre habitualmente en este tipo de diagnósticos, la causalidad está invertida. Aquello que se considera efecto, es realmente su causa.
Tener hijos, tener descendientes, que a su vez tendrán otros descendientes, pone de manifiesto, tal vez como ninguna otra situación, nuestra propia temporalidad y condición humana. Venimos de padre y madre. Somos mortales, esa es la verdadera herida narcisística de la que un gran porcentaje de la población no consigue recuperarse.
En ocasiones, el sujeto que padece una inhibición por culpabilidad, por ejemplo, preferiría que su problema fuera orgánico. Por un lado, aliviará su sentimiento de culpa, pues así tiene un castigo merecido, y por el otro, lo eximirá a él de toda implicación en lo que le ocurre. Nuevamente será un niño en manos del destino.
Hombre, Mujer, Padre, Madre, son los cuatro significantes de la sexualidad de todo sujeto. Para ser padre o madre no es indispensable tener hijos. Pero, sin estos significantes será imposible concebirlos.
Las cosas no acaban en el diván. Más bien, en él comienza el verdadero viaje.

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One thought on “El ‘síndrome de infertilidad’ acaba en el diván

  1. antonia lópez dice:

    Para ser padre o madre no es indispensable tener hijos. Esta frase entraña una verdad reconfortante. Gracias. Antonia

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