“HOMERO EL EDUCADOR” de Werner Jaeger (I)

Homero
“HOMERO EL EDUCADOR” de Werner Jaeger

Cuenta Platón que era opinión muy extendida en su tiempo la de que Homero había sido el educador de la Grecia toda (Rep. 606 E). Desde entonces su influencia se extendió mucho más allá de los límites de Hélade. La apasionada crítica filosófica de Platón, al tratar de limitar el influjo y la validez pedagógica de toda poesía, no logra conmover su dominio. La concepción del poeta como educador de su pueblo –en el sentido más amplio y más profundo– fue familiar desde el origen, y mantuvo constantemente su importancia. Sólo que Homero fue el ejemplo más notable de esta concepción general y, por decirlo así, su manifestación clásica. Haremos bien en tomar esta concepción del modo más serio posible y en no estrechar nuestra comprensión de la poesía griega sustituyendo el juicio propio de los griegos por el dogma moderno de la autonomía puramente estética del arte. Aunque ésta caracterice ciertos tipos y periodos del arte y de la poesía, no procede de la poesía griega y de sus grandes representantes ni es posible aplicarla a ellos. Es característico del primitivo pensamiento griego el hecho de que la estética no se halla separada de la ética. El proceso de su separación aparece relativamente tarde. Todavía para Platón la limitación del contenido de verdad de la poesía homérica lleva inmediatamente consigo una disminución de su valor. Por primera vez, la antigua retórica fomentó la consideración formal del arte y, finalmente, el cristianismo convirtió la valoración puramente estética de la poesía en una actitud espiritual predominante. Ello le hacía posible rechazar la mayor parte del contenido ético y religioso de los antiguos poetas como errónea e impía, y reconocer, al mismo tiempo, la forma clásica como un instrumento de educación y fuente de goce. Desde entonces la poesía no ha dejado de evocar y conjurar de su mundo de sombras a los dioses y a los héroes de la “mitología” pagana; pero aquel mundo es considerado como un juego irreal de la pura fantasía artística. Fácil nos es considerar a Homero desde esta estrecha perspectiva, pero con ello nos impedimos el acceso a la inteligencia de los mitos y de la poesía en su verdadero sentido helénico. (…) Pero esta quimera de la escolástica no es sino la degeneración de un pensamiento en sí mismo justo que, como todo lo bello y verdadero, se hace grosero en manos rudas. Por mucho que semejante utilitarismo repugne, con razón, a nuestro sentido estético, no deja de ser evidente que Homero, como todos los grandes poetas de Grecia, no debe ser considerado como simple objeto de la historia formal de la literatura, sino como el primero y el más grande creador y formador de la humanidad griega.

Se imponen aquí algunas observaciones sobre la acción educadora de la poesía griega en general y, de un modo muy particular, de la de Homero. La poesía sólo puede ejercer esta acción si pone en vigor todas las fuerzas estéticas y éticas del hombre. Pero la relación entre el aspecto ético y estético no consiste solamente en el hecho de que lo ético nos sea dado como “materia” accidental, ajena al designio esencial propiamente artístico, sino en que la forma normativa y la forma artística de la obra de arte se hallan en una acción recíproca y aún tienen, en lo más íntimo, una raíz común. (…) Pero sólo puede ser propiamente educadora una poesía cuyas raíces penetren en las capas más profundas del ser humano y en la que aliente un ethos, un anhelo espiritual, una imagen de lo humano capaz de convertirse en una constricción y en un deber. La poesía griega, en sus formas más altas, no nos ofrece simplemente un fragmento cualquiera de la realidad, sino un escorzo de la existencia elegido y considerado en relación con un ideal determinado.

Por una parte, los valores más altos adquieren generalmente, mediante su expresión artística, el significado permanente y la fuerza emocional capaz de mover a los hombres. El arte tiene el poder ilimitado de conversión espiritual. Es lo que los griegos denominan psicagogia. Sólo él posee, al mismo tiempo, la validez universal y la plenitud inmediata y vivaz que constituyen las condiciones más importantes de la acción educadora. Mediante la unión de estas dos modalidades de acción espiritual supera al mismo tiempo a la vida real y a la reflexión filosófica. La vida posee plenitud de sentido, pero sus experiencias carecen de valor universal. Se hallan demasiado interferidas por sucesos accidentales para que su impresión pueda alcanzar siempre el mayor grado de profundidad. La filosofía y la reflexión alcanzan la universalidad y penetran en la esencia de las cosas. Pero actúan tan sólo en aquellos para los cuales sus pensamientos llegan a adquirir la intensidad de lo vivido personalmente. De ahí que la poesía aventaje a toda enseñanza intelectual y a toda verdad racional, pero también a las meras experiencias accidentales de la vida individual. Es más filosófica que la vida real (…). Pero, es, al mismo tiempo, por su concentrada realidad espiritual más vital que el conocimiento filosófico.

WERNER JAEGER (1933)
Paideia: los ideales de la cultura griega. Cap. III

(Continuará…)

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7 thoughts on ““HOMERO EL EDUCADOR” de Werner Jaeger (I)

  1. Amelia Díez Cuesta dice:

    A mí me parece que escribir poemas es educador, porque para hacerlo hay que leer. Escribir es dar cuenta de haber leído. Escribir poemas no garantiza que se sea un poeta. Aunque se escriba bien, incluso de manera sobresaliente.
    Por otro lado la poesía es instrumento de conocimiento, para quien la utilice como medio de producción, de nuevo es para escribir.
    En este texto me aprece que W. Jaeger quiere desmarcarse de la primera teorización, la de Platón, sobre el arte, “artes menores” y “artes aplicadas” , considerando la poesía como práctica mimética, peligrosa y a la vez superflua, no sólo la relega sino que la prohibe, no dejando de ser Platón el primero que aisla el fenómeno artístico del resto de las prácticas, el primero en establecer un concepto de arte. Estémos o no de acuerdo con su definición. La separa no sólo de la ciencia sino de la técnica de producción. La división platónica de la tekhnê en tres actividades distintas (el arte de fabricar el objeto,, el de utilizarlo y el de imitarlo), lo que pone una distancia respecto a la ciencia(epistême) y respecto a la opinión correcta (orthês doxa), que corresponde al artesano. Aunque no lo nombra de ninguna manera, dejando la palabra tekhnê (equivalente al ars latino) tanto al arte de la pintura como al arte del alfarero.
    Antes de Platón, estaban la comparación de Simónides, las metáforas de Píndaro o los símiles de Georgias que preparan el terreno para la definición platónica del fenómeno artístico. Platón concibe el arte como una disciplina desviada de la recta razón, separada del conocimiento y de la verdad. La poesía cumplía una función educativa y social, era valorada como una fuente de instrucción y saber, esto era lo que Platón quería desacreditar, no tanto el valor artístico de la obra de arte. Quiso expulsar a los poetas del lugar que consideraba tenían que ocupar los filósofos.
    Bueno seguimos conversando, un tema que tanto ha hecho y sihe haciendo pensar. Gracias Ruy por esta publicación.

  2. Ruy Henriquez dice:

    En lo que dices, la educación parece un efecto de la lectura y de la escritura, pero no su principal propósito. El beneficiario inmediato de este trabajo, de este diálogo entre palabras, que se produce en la escritura, es el propio poeta.
    Ni siquiera Platón pudo escapar a esa máquina trituradora de sentidos. Sus diálogos pertenecen a la historia de la escritura, antes que a la filosofía.
    Muchas gracias Amelia, por tu valioso comentario.

  3. “Máquina trituradora de sentidos”… una contundente respuesta a una de las preguntas del millón.

    “La vida posee plenitud de sentido, pero sus experiencias carecen de valor universal. Se hallan demasiado interferidas por sucesos accidentales para que su impresión pueda alcanzar siempre el mayor grado de profundidad.”: Retomo esta frase por lo mismo, tanto es así que creo que, si la realidad
    (realidades) son metáfora de todo lo posible, entre el motor y lo que se produce, interfieren las vidas, y es irrevocable al final que grandes poetas y escritores (Kafka, Pizarnik, Celan, Ezra Pound y un largo etcétera)estén considerados todavía por el grueso de cierta cultura en extrema disociación de su vida y su obra, y hasta puede que ellos mismos lo sintieran así (no lo sé).

    Para mí, pensar que la estética es una ética, supone toda una revolución,así como establecer que lo vivido y lo escrito no se percibe en identidad. Entonces, es aquí donde me parece que el psicoanálisis se hace imprescindible pues es la única ciencia que se ocupa de que esta desgarradura ineludible, no impida al escritor beneficiarse “algo” de la transformación que suponen lectura y escritura.

    Me acuerdo ahora de un video sobre la histeria en la que Menassa dice que “lo histérico” no es decir que “sí ha gozado cuando no ha gozado -la mujer es el caso- sino que cuando goza, también dice que no goza”, algo así entendí que decía.

    … considero un bebeplácito tener dos interlocutores como vosotros. Saludos, gracias y espero la continuación.

  4. natota dice:

    que lástima que no hayas publicado la continuación a Jaeger, no le entendí mucho , pero a ti super bien ;P

  5. natota dice:

    que pena que no hayas publicado la continuación a Jaeger, no le entendí mucho , pero a ti super bien ;P

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