Sobre los medios técnicos del sueño, el chiste, la interpretación y el poema

Adriaen Brouwer, Youth Making a Face. 1633

Adriaen Brouwer, Youth Making a Face. 1633

En una pequeña novela, carente en sí de gran valor, La Gradiva, de W. Jensen pude demostrar que el sueño imaginado literariamente admite igual interpretación que el real, o sea, que en la producción del poeta actúan aquellos mecanismos que hemos descubierto en la elaboración onírica. Mi libro sobre El chiste y su relación con lo inconsciente, 1905, parte también de la interpretación de los sueños. El único amigo a quien por entonces interesaban mis trabajos me había hecho observar que mis interpretaciones oníricas hacían con frecuencia una impresión «chistosa». Para aclarar esta impresión emprendí la investigación del chiste y encontré que su esencia residía en sus medios técnicos, los cuales no eran sino los empleados por la elaboración onírica, o sea, la condensación, el desplazamiento, etc. A esto se enlazó la investigación económica relativa al nacimiento del placer en el oyente del chiste. La solución de este problema fue la de que dicho placer nacía por la supresión momentánea del esfuerzo de represión provocado por la influencia de una prima de atracción ofrecida (placer preliminar).

Sigmund Freud
Autobiografía

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