“Canto a la fuerza sindical” de Germán Pardo García (VI)

Marc Chagall, Rain. 1911

Marc Chagall, Rain. 1911

VI

ME arrastran estos civiles aires a las puertas de los túneles
donde brigadas de mineros zapadores
exploran las sepultas galerías,
para ver que la arquitectura del planeta
se erige en arcos de esmeralda
sobre columnas de platino.
Cada vez que la piqueta cavadora da un golpe en las fosas subterráneas,
aquel orbe interior es como un templo
donde resuena un órgano monumental tocado en las penumbras
por la furia de un músico divino.

Allá las estalactitas licuándose parecen
pestañas de unos ojos congelados
que lloran implacables hacia adentro.
De vez en cuando fosforescencias rápidas
salidas de los cúmulos de azufre,
son antorchas que alumbran funerales
grandiosos de algún cíclope vencido.
Y si algún minero muere despedazado por las rocas,
sus compañeros con las piquetas inclinadas como a soldado lo sepultan.
Y el órgano estremece las cuevas de zafiro.

La fuerza sindical de los mineros
sostiene a esas brigadas en la sombra.
Sin su puntal el mundo quedaría
como perdido cofre en que tesoros
desguarnecidos por la causticidad del mar, se pudren.
La fuerza sindical de los mineros
los saca hacia la vida de lo oscuro.
Cada gota de sangre de estos hombres
se convierte en incendios de granate.
Toda lágrima suya cristaliza.

Ellos hacen germinar energía y esperanza
en lugares condenados a ser ciegos.
Yo he descendido a las minas de carbón y contemplado
la terrible oscuridad matriz del mundo.
Esas minas se encuentran más abajo de las piedras sepulcrales
y desde ahí se puede ver no el rostro sino la espalda de los muertos.
Los mineros lo saben y hunden cuñas
de esperanza en las cuarteaduras delatoras,
de donde cuelgan tiras de epidermis y sudarios
como telones de una habitación en ruinas.

Si es viscoso el contacto de la muerte
sentido en superficies luminosas,
en la tiniebla de los cárcamos
es como posar los dedos sobre ofidios vomitorios
enroscados en los fósiles de hulla.

Los mineros lo saben y elevan himnos de esperanza
para alejar la angustia que presiona
y aturdir el lamento de las criptas.
Allá bajo la tierra se oye el himno más conmovedor del mundo.
Son los mineros derrotando su amargura
al pie de un horizonte deletéreo,
con sus coros de arcángeles hundidos.
De pronto callan para oír que bloques bituminosos
desplómanse de arcadas y paredes,
y como exánimes cetáceos
desaparecen entre asfálticas lagunas.

Germán Pardo García
Las 2001 Noches Nº 46

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One thought on ““Canto a la fuerza sindical” de Germán Pardo García (VI)

  1. Cuantos sentimientos en un texto relativamente corto. Comunica mucho, y hace sentir la misma melancolía que el autor ante estos cambios de la sociedad, y de la industría. Que dura vida era esto… Pero fue una parte importante de la actividad de España hasta no hace tanto.

    Saludos,
    Olivier.

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