“La Isla” de Cesare Pavese en Las 2001 Noches

LA ISLA

Todos saben que el naúfrago Odiseo, durante su viaje de regreso, permaneció nueve años en la isla Ogigia, donde sólo vivía Calipso, antigua diosa.

(Hablan Calipso y Odiseo.)

Calipso: Odiseo, no existe nada muy diferente. También tú, igual que yo, quieres detenerte en una isla. Has visto y has padecido todas las cosas. Quizás un día te diré lo que yo he padecido. Ambos estamos cansados de un gran destino. ¿Para qué continuar? ¿Qué te importa que la isla no sea la que buscabas? Aquí ya nada acontece. Hay un poco de tierra y un horizonte. Aquí puedes vivir para siempre.

Odiseo: Una vida inmortal.

Calipso: Inmortal es quien acepta el instante. Quien no conoce ya un mañana. Pero si te gusta la palabra, dila. ¿Llegaste en verdad a ese extremo?

Odiseo: Yo consideraba inmortal al que no teme a la muerte.

Calipso: El que no espera vivir. En verdad, casi lo eres. También tú has padecido mucho. Pero ¿por qué esta obsesión de volver a tu casa? Todavía estás inquieto. ¿Por qué vas diciendo discursos, solo, entre los acantilados?

Odiseo: Si mañana partiera, ¿serías tú infeliz?

Calipso: Quieres saber demasiado, querido. Digamos que soy inmortal. Pero si no renuncias a tus recuerdos y a tus sueños, si no depones tu obsesion y no aceptas el horizonte, no podrás escapar de ese destino que conoces.

Odiseo. Se trata siempre de aceptar un horizonte. ¿Para obtener qué?

Calipso. Para reposar la cabeza y callar, Odiseo. ¿Te has preguntado por qué también nosotros buscamos el sueño? ¿Te has preguntado adónde van los viejos dioses ignorados por el mundo? ¿Por qué se hunden en el tiempo, como la piedra en la tierra, ellos, que sin embargo son eternos? Y yo, ¿quién soy, quién es Calipso?

Odiseo. Te pregunté si eres feliz.

Calipso. No es eso, Odiseo. El aire, también el aire de esta isla desierta, que ahora sólo vibra por el estruendo del mar y por los chillidos de los pájaros, está demasiado vacío. Nada hay que añorar en este vacío, recuérdalo. ¿Pero no sientes también ciertos días un silencio, una pausa que es como la huella de una antigua tensión y de una presencia desaparecidas?

Odiseo. ¿Entonces tú también le hablas a los acantilados?

Calipso. Es un silencio, te digo. Una cosa remota y casi muerta. Lo que ha sido y ya no volverá a ser. En el viejo mundo de los dioses, cuando un gesto mío era destino. Tuve nombres vaporosos, Odiseo. La tierra y el mar me obedecían. Luego me cansé; pasó cierto tiempo, no quise moverme más. Alguna de nosotras resistió a los dioses nuevos; yo dejé que los nombres se hundieran en el tiempo; todo cambió y permaneció igual; no valía la pena disputarle a los nuevos el destino. Ya sabía mi ho-rizonte y sabía también por qué los viejos no quisieron disputar con nosotros.

Odiseo: ¿Pero no eras inmortal?

Calipso: Y lo soy, Odiseo. No espero morir. Y no espero vivir. Acepto el instante. A vosotros, los mortales, os espera algo parecido, la vejez y la añoranza. ¿Por qué no quieres, como yo, reclinar la cabeza en esta isla?

Cesare Pavese
Diálogos con Leucó

Las 2001 Noches Nº 106
(Continuará…)

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One thought on ““La Isla” de Cesare Pavese en Las 2001 Noches

  1. Kasper Nijsen dice:

    ¡Muchas gracias! Aunque hablo poco español, esta fue una hermosa lectura. Voy buscar una traducción en Inglés ahora.

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