“Las eternas relaciones de pareja” (I) por Miguel O. Menassa

Tercer embarazo de Miguel Oscar Menassa

Tercer embarazo de Miguel Oscar Menassa. Óleo sobre lienzo, 65x50 cm.

Charla-Coloquio con Miguel Oscar Menassa:
“LAS ETERNAS RELACIONES DE PAREJA”
en la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero,
el 27 de mayo de 2010

MOM:  Bueno, pueden comenzar las preguntas. Se trata de demostrar lo siguiente “Las eternas relaciones de pareja”; “Las relaciones eternas sin pareja”; “La pareja eterna en relación”. Se trata de demostrar (es muy sencillo lo que se trata de demostrar) que el hombre no ha progresado, que en los últimos mil años lo que ha progresado es el objeto técnico. Estamos transmitiendo a países extranjeros sentados en una silla.

Ha progresado el objeto técnico, lo que no ha progresado es el hombre. El hombre ama y odia como hace cuatro mil años. Dije mil años antes porque no quería asustarlos.

Ustedes piensen que antes de la época victoriana la gente hablaba libremente del sexo. Yo era un previctoriano, cuando llegué a España tuve que acallar mi voz para que no me hicieran juicios.

Estuve leyendo antes de venir aquí un libro mío que, desgraciadamente para Biblioteca Nueva, publicó Biblioteca Nueva sin leer. Casi echan a la Gerente Editorial, estuvo a punto de ser expulsada, en el año 1983. Para mí era normal escribir así. Y era normal vivir así. Les aconsejo que lean ese libro.

Entre “Las eternas relaciones de pareja” quiero comunicarles que España es un país atrasado. Yo soy español, he votado en todas las últimas elecciones, pago los impuestos en España, altos impuestos para que no me vengan a molestar ni a preguntar dónde vivo. Pero España es un país atrasado.

En El oficio de morir están las frases por las cuales el periodismo me quitó, me tachó de la cultura. Me tachó como poeta, como psicoanalista, como pintor, como educador. Lo que pasa es que el periodismo no es lo más importante que ocurre en la vida de un poeta.

Yo me acuerdo que en Buenos Aires directamente les insultaba cuando se acercaban. Aquí decidí hablar con ellos pero al ver mi escritura no quisieron hablar conmigo. Esto tendría que habérselo contado en una carta antes de invitarles a la charla. Soy como el demonio para los periodistas o un ángel exterminador.

Hoy le puse precio a la charla para que no saliera en ningún diario; barato, veinte euros y cinco euros por Internet. Cuando le pones precio no sale en los diarios, no les interesa ni el título ni nada, pero cuando eres un capitalista alto, grande y no un poeta y le pones precio, el periódico invita.

Yo no sé si ustedes se han dado cuenta que no es necesario leer los diarios para vivir y que además te confunden, porque como decía hoy un señor que estaba en la televisión, que también confunde, decía: Es raro que tal noticia haya salido chiquitita y tal otra noticia haya salido grande, porque los diarios no publican lo importante (estoy hablando de la pareja), los diarios no publican lo importante sino que publican lo interesante. No importa un señor que haga el amor todos los días bien hecho, importa un enano que la tenga muy grande. Esto lo vi por televisión no vayan a creer que lo estoy inventando.

P: ¿Cuál es el engaño que soporta la pareja, es el de la eternidad?

MOM: No, la pareja no soporta ningún engaño, usted engaña a su pareja y va presa, la matan o la condenan a muerte, o se separan de usted. Nada, ningún engaño soporta. Ahora, si usted me quiere decir cómo es que uno tiene que engañarse… Acuérdense que el amor es el sentimiento que permite la reproducción de la especie, por lo tanto quítense de la cabeza que puede existir la no pareja. Se lo sacan de la cabeza, porque sin amor no hay reproducción de la especie y la especie es más grande que el ser humano. A la especie no le importa que haya unos que no quieran tener hijos, otros que no puedan tener hijos, le importa un carajo.

Todo el mundo tiene que conocer el amor. Es decir cuando uno tiene un gran amor y está en pareja, de alguna manera tiene que hacerle compartir el gran amor a esa pareja sin decirle que está enamorado de otra persona. Ven qué difícil que es. Cualquier tipo de engaño.

¿No quieren hacer ninguna pregunta de la presentación que hizo la Dra. de Lucia?

P: Ella dijo que sin ella no hubiera sido posible ¿detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer?

MOM: Detrás de un gran hombre siempre hay una mujer y detrás de un pequeño hombre siempre hay una mujer, el hombre todavía no sabe qué hacer en soledad. Cuando está solo se masturba, después que se masturba le viene odio de estar solo y después hace la guerra.

Por ejemplo, ahora me van a hacer una entrevista por televisión para preguntarme los motivos de la crisis económica y el daño que le está haciendo a la población la crisis.

Adelante, bueno no me molesten más. En la pareja esto es permanente. En la pareja es importante interrumpir a la pareja. ¡Qué nerviosos están!

Me leí seis o siete libros que hacía mucho que no leía, que se los recomiendo: El amor en occidente de Rougemont, Sexo y poder de Foucault; El libro de Monelle de Marcel Schwob, y después leí otros.

  ¡Cómo se mueven! Cuando hablo de ciencia pura nadie se mueve, he dado conferencias de cuatro horas de ciencia y nadie se movía, se meaban encima, se tragaban la saliva para aplacar la sed y algunos se cruzaban de piernas y se movían, que nunca pude entender qué era eso. En algunos libros dicen que eso es masturbación, en algunos libros en otros no, en otros dicen que es un acercamiento a Dios.

Esos libros que leí… muy interesante lo que dicen. El libro de Monelle es de una dulzura, de una ternura incalculable, claro pero para escribir ese libro Schwob tuvo que conocer una prostituta que se le murió en los brazos, entonces pierde un poco de valor. Yo me acuerdo cuando Gloria Fuertes leyó El oficio de morir, ese libro mío que les recomendé al principio de la charla, que no lean ¡no leáis este libro, está maldito!

Gloria Fuertes lo leía el libro y me llamó a su casa para decírmelo y me sentó en una silla que le había regalado Televisión Española y me dijo “esta silla es suya, no mía”, agarró el libro El oficio de morir y me empezó a mostrar las barbaridades que decía el libro, me preguntó “¿usted sufría mucho cuando escribía este libro?”, “Yo no sufrí nada” le contesté. “Entonces, usted es un gran escritor”. Que a diferencia del que escribió El libro de Monelle yo no sufrí, él sufrió. Y el sufrimiento lo llevó a esa escritura, de una ternura inconcebible.

Créanme, no sufrí, parí sin dolor. Se ríen. Amenacé a mi mujer con contarle las relaciones sexuales a su madre cuando no quería tener el hijo, porque hacía doce horas que estábamos por parir. Entonces, la amenaza de contarle la vida sexual secreta a la madre de ella hizo que tuviera el hijo inmediatamente. Yo fui un gran colaborador. Y, después, en el segundo parto tampoco reaccionaba y me dijo el médico: “hazle oler alcohol”, porque yo estaba en el parto. Yo, en lugar de hacérselo oler, se lo tiré en los ojos, el dolor que le dio, dijo: “¡ahhh!” y pum salió el niño. Es decir que, a veces, los métodos que parecen brutales son, en realidad, métodos cariñosos.

Hoy vengo a poner en cuestión… maltratador… Yo les pregunto a ustedes: una palmada en el culo, sea del hombre o de la mujer el culo, ¿eso es maltrato o son caricias sexuales?

P: Según para quién puede ser acoso.

MOM:  Exactamente, eso es lo que les quería decir. Ayer Iñaki Gabilondo que espero, para emocionarlos, que me haga una entrevista, porque hace preguntas muy interesantes y jamás le han respondido lo que yo le puedo responder. Ayer, Iñaki Gabilondo, estaba raro porque decía: “Primero me enseñaron que la ley era igual para todo el mundo y a mí me costó aprenderlo porque yo soy muy original (no lo dijo así, pero lo dijo así), me costó entender que la ley era para mí igual que para todo el mundo y resulta que después que lo aprendí, condenan a abandonar el puesto a uno que fue a cazar zorros y no condenan a abandonar el puesto a uno que robó. Hay cosas que no entiendo, pasan en el mundo cosas que no entiendo”. Iñaki Gabilondo, que es muy narcisista, que decir que no entiende debe ser porque el hombre está verdaderamente desesperado y no entiende.

Miguel Oscar Menassa
Candidato al premio Nobel de Literatura 2010

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