“La poesía es, precisamente, el alma de lo femenino” – Miguel Oscar Menassa

VIERNES, 17 DE DICIEMBRE DE 1999

Estoy un poco inquieto porque la llegada del 2000 no me afecta, a tal punto, que no consigo enterarme ¿por qué? Tanto bullicio.

A mí me parece que se están gastando, en festejar el advenimiento del 2000, que ni siquiera quiere decir que estaremos en el próximo milenio, un dinero que haría falta para educar a la población mundial.

Además, todo lo que pasó en el siglo XX, no está para festejar sino más bien para ser estudiado.

¿Cómo fue posible lo que fue posible? Y ésta, por fin, es una pregunta epistemológica.

Sin embargo, pensándolo bien, hay algo que festejar en el 2000: Los cien años de la publicación del libro de SIGMUND FREUD “La interpretación de los sueños”.

Como poeta, como ese poeta que se produce cada vez que coordino la grupalidad que publica “Las 2001 noches –Revista de Poesía, Aforismos y Frescores-, mensualmente, con una tirada de 125.001 ejemplares, que aspiran a ser 500.000, y las distribuye  entre la población de España y Argentina, gratuitamente, se entiende, para la población, porque a nosotros, las 2001 noches nos cuesta lo que vale.

Como poeta, digo, esta vez, no dejaré que los psicoanalistas se anticipen en rendir homenaje a “La interpretación de los sueños”, obra en la cual se produce el concepto INCONSCIENTE.

Y un poeta debe agradecer, 100 años después, la publicación de ese libro de Sigmund Freud, porque si bien no se sabe, aún con exactitud, cuánto ha de mejorar o cambiar la medicina, o la educación, o el alma de los pobres si la tuvieran; lo que sí, ya se sabe, por eso un poeta tiene que agradecer, es que con el PSICOANÁLISIS, la Poesía haya modificado sus maneras, su modo de producirse, su concepción de la Humanidad.

La producción del INCONSCIENTE en la obra de Sigmund Freud “La interpretación de los sueños” publicada en 1900, había hecho nacer la POESÍA, de tal modo había nacido la Poesía que ningún siglo como el siglo XX, mostró, con claridad, a TODOS sus científicos llorando por no poder la Poesía.

La Poesía alcanzaba en este Siglo, como todos ambicionábamos hace milenios, el propio corazón de la humanidad.

El Psicoanálisis había arrancado, para siempre, una venda de los ojos de la humanidad.

La mujer, el hombre, antes del psicoanálisis, no sabían nada acerca de cómo se producían:

LA POESÍA

LA CIENCIA

EL AMOR

El pensamiento Inconsciente es, en el límite de su libertad, la POESÍA.

Un saber no sabido por el científico, lo lleva por el camino de la “Verdad”.

Y gajos arrancados de la Especie, sin representación psíquica para el sujeto, producen el amor.

Agradezco, como poeta, al Psicoanálisis, que la mujer, que tanto amo, pueda después del psicoanálisis preguntarse por su libertad, por su potencia creadora.

La poesía es, precisamente, el alma de lo femenino. Es por eso que el psicoanálisis posibilita que os preguntéis: ¿por qué lo femenino (tiempo de la poesía, residencia de la función poética) antes del psicoanálisis era más fácil para un hombre que para una mujer? y ¿por qué, ahora, después de la Interpretación Psicoanalítica, la mujer puede, si lo deseara, apropiarse de lo que le pertenece desde siempre, la Poesía?

Y hoy día lo sabemos, el hombre ya ha agotado sus posibilidades de liberación y si, aún, había alguna posibilidad de liberación para la mujer, es el psicoanálisis el que lo posibilita.

En 1900, Freud puede diferenciar con precisión y destreza, una mujer histérica de una mujer.

Esta diferencia permitirá a la mujer, sin ser histérica, decir que NO.

Determinar, a partir de la negación, su propio pensamiento Inconsciente.

Después de la Interpretación psicoanalítica, la mujer podrá ser una mujer sin pertenecer a ningún hombre.

La mujer producía en ese grado de libertad un camino propio hacia el poder, hacia la creación en general.

Agradezco como poeta, a Freud, por haber denunciado la “Doble Moral” masculina, por todos aceptada, como el instrumento más poderoso de dominación del hombre sobre la mujer.

Lo que el hombre conseguía con un simple desdoblamiento de su moral, a la mujer le costaba la enfermedad o el castigo.

Lo que al hombre le daba hasta cierto prestigio social, cuando ocurría en ella, sólo le servía para ser denigrada, aún, un poco más.

Ella misma dudaba de su moralidad cuando deseaba.

Es el psicoanálisis que nos dice: Hombre y mujer, articulados de manera compleja con ser padre y madre, constituyen la sexualidad de todo hombre, de toda mujer.

Todo lo humano puede producirse en Ella.

Ella puede producir cualquier humanidad y, ahora, después del psicoanálisis, lo sabe.

De cualquier manera, me alegra haber llegado al año 2000. Lo ambicionaba desde joven, por eso llegué. Una ambición secreta, poderosa, femenina.

Miguel Oscar Menassa

Cartas a mi mujer

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