A LA PRESENCIA DE LA POESÍA

Isaac Ilyich Levitan - In the vicinity of the Savvino-Storozhevsky monastery, 1880s.

Isaac Ilyich Levitan – In the vicinity of the Savvino-Storozhevsky monastery, 1880s.

Como la luz al corazón despierto,
tu presencia de nube conmovida
descenderá a la sed que está escondida
en los estanques lóbregos del huerto.

Y al vaso de elección antes desierto,
cayó en la noche un agua estremecida,
y en las pluviales sombras su medida
mostró colmada el corazón abierto.

Ya son tuyos mis ramos de abundancia
y el temblor de mi vaso diamantino
desbordado de pálidas estrellas,

y te hallaré en mi próxima distancia,
pues, cómo no encontrarte, si camino
sobre el oro invisible de tus huellas.

 

Germán Pardo García
Presencia, 1938

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SOBRE LA NECESIDAD CAUSAL DE LOS HOMBRES

New York, 1953. Vivian Maier

New York, 1953. Vivian Maier

Porque hacemos resaltar la importancia de las impresiones infantiles, se nos acusa de negar la que corresponde a los factores congénitos (constitucionales). Este reproche tiene su origen en la limitación de la necesidad causal de los hombres, que, en abierta contradicción con la estructura general de la realidad, quisiera darse por satisfecha con un único factor causal. El psicoanálisis ha dicho muchas cosas sobre los factores accidentales de la etiología y muy pocas sobre los constitucionales, pero solamente porque sobre los primeros podía aportar gran cantidad de nuevos datos y, en cambio, de los últimos no sabía nada especial, fuera de lo generalmente conocido. Rehusamos establecer una oposición fundamental entre ambas series de factores etiológicos, y suponemos, más bien, la existencia de una colaboración regular de ambas para la producción del efecto observado. El destino de un hombre es determinado por dos poderes – Daimôn kai tychê – muy rara vez, quizá nunca, por uno solo de ellos. Sólo individualmente y en cada caso particular es posible aquilatar la participación de cada uno en el proceso etiológico. La serie formada por las combinaciones de ambos factores en distintas magnitudes ha de tener, desde luego, sus casos extremos. Según el estado de nuestro conocimiento, estimaremos diferentemente la participación de la constitución o de las experiencias en cada caso particular, conservando siempre el derecho de modificar nuestro juicio conforme a los progresos de nuestro saber. Además, siempre podríamos arriesgarnos a considerar la constitución misma como la cristalización de las influencias accidentales recaídas sobre la serie infinita de nuestros antepasados.

 

Sigmund Freud
La dinámica de la transferencia, 1912

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“ESE GORDO QUE VA AHÍ ES EL GOBIERNO”

"Caricatura del rey Luís Felipe de Orleans", Honoré Daumier, 1831

“Caricatura del rey Luís Felipe de Orleans”, Honoré Daumier, 1831

Aquel rey impotente gustaba mucho de ir a galope; no pudiendo andar, quería correr; no pudiendo usar de sus piernas, de buena gana habría hecho, a ser posible, que los relámpagos tirasen de su carruaje. Pasaba pacífico y severo, en medio de los sables desenvainados. Su maciza berlina, toda dorada, con gruesas ramas de lirio pintadas en los costados, rodaba estrepitosamente, y apenas había tiempo para dirigir una mirada al interior. En el ángulo del testero a la derecha, sobre almohadones de raso blanco, veíanse una cara ancha, firme y colorada; una frente recién empolvada a lo pájaro real; una mirada fiera, dura y fría; una sonrisa de letrado; dos charreteras gruesas de canalones torcidos y flotantes sobre un frac de paisano; el toisón de oro, la cruz de San Luis, la cruz de la Legión de Honor, la medalla de plata del Espíritu Santo; un vientre abultado, y un grueso cordón azul; era el rey. Fuera de París llevaba su sombrero con plumas blancas, descansando sobre las rodillas envueltas en altas polainas inglesas; cuando regresaba a la ciudad, poníase el sombrero en la cabeza, saludando poco y mirando fríamente al pueblo, que le pagaba con la misma moneda. Cuando apareció por primera vez en el barrio de San Marcelo, todo su triunfo fue esta frase de un vecino del arrabal a su compañero: “Ese gordo que va ahí es el gobierno.”

 

Víctor Hugo

Los miserables

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Y AHORA PARA QUE SEPAS

"Dans le silence d'une île lointaine", Francois Bard

“Dans le silence d’une île lointaine”, Francois Bard

Y ahora para que sepas que yo las viví todas,
te hablaré en estos versos de los cuartos,
del verdadero amor que hay en el centro de tu alma:
pesetas con la cara de Franco, bendecidas por Dios.

Ahorrando, ahorrando, quitando todo de circulación,
has conseguido por ahora, no tener nada, casi nada.
Un dinero ahorrado contra todo deja de ser dinero.
Una mujer atada contra su deseo deja de ser mujer.

Por eso que te digo, sencillamente, que no va bien tu vida.
Que tu vida es un pagaré a largo plazo que no podrás pagar.
No ves tu vida, tu mujer, tu dinero se escapan de tus manos.

Un poco más de sexo, te aconsejo, más de amor.
Ya verás cómo tu mujer resucita de golpe.
Ya verás cómo todos mis versos, hablan de ti.

 

Miguel Oscar Menassa

Un argentino en España, 1987

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