UN DOMINIO EXTRANJERO INTERIOR / S. Freud

Mario Sironi, La Carità

Mario Sironi, La Carità [Charity], 1940

Todos sabéis seguramente la importancia que para vuestras relaciones particulares, tanto con las personas como con las cosas, entraña el punto de partida. Así ha sido también en psicoanálisis. Para su desarrollo y para la acogida que hubo de serle dispensada no fue indiferente que iniciara su labor en el síntoma; esto es, en lo más ajeno al yo que al alma íntegra. El síntoma proviene de lo reprimido y es como un representante de lo reprimido cerca del yo; pero lo reprimido es para el yo dominio extranjero: un dominio extranjero interior, así como la realidad -si se me permite una expresión nada habitual- es un dominio extranjero exterior. Partiendo del síntoma, el camino analítico nos condujo a lo inconsciente, a la vida instintiva, a la sexualidad siendo ésta la época en que el Psicoanálisis comenzó a oír las ingeniosas objeciones de que el hombre no era exclusivamente una criatura sexual, y conocía también impulsos más nobles y elevados. Habría podido añadirse que, exaltado por la conciencia de tales impulsos elevados, se tomaba con demasiada frecuencia el derecho de pensar disparates y el de desatender los hechos.

 

Sigmund Freud
«Disección de la personalidad psíquica»
Lexión XXXI. Nuevas lecciones introductorias al psicoanálisis

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Nada es más peligroso que la interrupción del trabajo / Victor Hugo

Jean-Pierre Ruel

Jean-Pierre Ruel, oil on canvas

Para colmo de desgracia volvía a visitarle la miseria; sentía ya cerca de sí, por detrás, su soplo helado. Porque durante estos tormentos, y desde hacía algún tiempo, había abandonado su trabajo; y nada es más peligroso que la interrupción del trabajo: es una costumbre que se pierde. Costumbre fácil de perder y difícil de volver a adquirir.

Cierta cantidad de meditación fantástica es buena, como un narcótico en discreta dosis; adormece la fiebre, muy dolorosa alguna vez, de la inteligencia que trabaja, y da origen en el espíritu a un vapor suave y fresco que corrige los contornos demasiado ásperos del pensamiento puro, llena aquí y allá lagunas e intervalos, enlaza los conjuntos y sombrea como un difumino los ángulos de las ideas. Pero mucha cantidad de estos ensueños fantásticos sumerge y ahoga. ¡Desgraciado el obrero del espíritu que se deja caer completamente desde el pensamiento a este ensueño! Cree que volverá a subir fácilmente, y se dice que al fin y al cabo es lo mismo pensar que soñar. Error.

El pensamiento es el trabajo de la inteligencia, la meditación fantástica es la voluptuosidad; reemplazar aquél por ésta es confundir un veneno con un alimento.

Victor Hugo
Los miserables

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