RESPECTO A LOS SIGNOS QUE APARECEN EN LOS SUEÑOS…

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Terry St. John, “Still Life”, 20in x 15in, Oil on Canvas

Respecto a los signos que aparecen en los sueños, quien tenga un recto conocimiento (de ellos) advertirá que poseen una gran influencia de cara a cualquier asun­to. Pues el alma, en tanto que está al servicio del cuer­po despierto, dividiéndose en muchas atenciones no re­sulta dueña de sí misma, sino que se entrega en alguna parte a cada facultad del cuerpo: al oído, a la vista, al tacto, al caminar, a las acciones del cuerpo entero. La mente no se pertenece a sí misma. Pero cuando el cuer­po reposa, el alma, que se pone en movimiento y está despierta, administra su propio dominio, y lleva a cabo ella sola todas las actividades del cuerpo.
Así que el cuerpo no se entera, pero el alma despier­ta lo conoce todo, ve lo visible y escucha lo audible, camina, toca, se apena, reflexiona, quedándose en su bre­ve ámbito. Todas las funciones del cuerpo o del alma, todas ellas las cumple el alma durante el sueño. De modo que quien sabe juzgar estas cosas rectamente po­see buena parte de la sabiduría.

Sobre la dieta, Libro IV 86
Corpus Hipocraticum (siglo IV a.C.)

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HABLAS DE CIVILIZACIÓN, Y DE QUE NO DEBE SER…

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Barbara Kroll, “Woman”, 100 x 70, cardboard, 2015

Hablas de civilización, y de que no debe ser,
o de que no debe ser así.
Dices que todos sufren, o la mayoría de todos,
con las cosas humanas por estar tal como están.
Dices que si fueran diferentes sufrirían menos.
Dices que si fueran como tú quieres sería mejor.
Te escucho sin oír.
¿Para qué habría de querer oír?
Por oírte a ti nada sabría.
Si las cosas fuesen diferentes, serían diferentes: eso es todo.
Si las cosas fuesen como tú quieres, serían sólo como tú quieres.
¡Ay de ti y de todos los que pasan la vida
queriendo inventar la máquina de hacer felicidad!

Fernando Pessoa
De Poemas inconjuntos (1913-1915)

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LA LABOR PSICOANALÍTICA

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Neo Rauch, Das Gut, 2008

La labor psicoanalítica se plantea siempre la tarea de mover al paciente a renunciar a un placer próximo e inmediato. No es que haya de renunciar en general al placer; ello es cosa de la que difícilmente puede creerse capaz a un hombre, y hasta la religión tiene que basar sus exigencias al renunciar al placer terrenal en la promesa de otorgar a cambio una medida infinitamente mayor de placer en el más allá. No; el enfermo ha de renunciar tan sólo a aquellas satisfacciones a las que sigue, indefectiblemente, un daño; no ha de hacer más que someterse a una privación temporal, aprender a trocar el placer inmediato por otro más seguro, aunque más lejano. O dicho de otro modo: debe llevar a cabo, bajo la dirección del médico, aquel avance desde el principio del placer al principio de la realidad, que diferencia al hombre maduro del niño. En esta obra educativa, el mejor conocimiento del médico apenas desempeña un papel decisivo; no puede decir, por lo general, el enfermo nada distinto de lo que al mismo puede dictarle su propio entendimiento. Pero no nos es igual saber algo por nosotros mismos que oírselo decir por otro; el médico desempeña el papel de este otro sujeto eficiente y se sirve de la influencia que un hombre ejerce sobre los demás. Recordaremos también que en el psicoanálisis es cosa habitual sustituir lo originario y radical a lo derivado y mitigado, y diremos, en consecuencia, que el médico se sirve en su obra educativa de un componente cualquiera del amor. No hace, probablemente, más que repetir en tal educación ulterior el proceso que hizo posible, en general, la primera educación. Junto a la necesidad, es el amor el gran educador, y el hombre en vías de formación es movido por el amor de los que le rodean a acatar los mandamientos de la necesidad, ahorrándose así los castigos que su infracción acarrea.

Sigmund Freud
Varios tipos de caracter descubiertos en la labor analítica, 1916

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AMOR Y ODIO. LA AMBIVALENCIA DE LOS SENTIMIENTOS. CHARLA COLOQUIO. SÁBADO 24 DE JUNIO 2017, 11:30 H.

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SOBRE CIENCIA Y RELIGIÓN

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László Moholy-Nagy: Celos, 1927

¿Por qué al hablar de ciencia, algunas veces, parece que estamos hablando de religión? En ciencia no son válidos los argumentos de autoridad (“te lo aseguro”, “yo te lo digo”, “es muy interesante”).

Hablar de ciencia es como contar un chiste. No puedes hacer reír a nadie diciéndole simplemente que algo es muy chistoso. ¡Tienes que hacerlo reír!

Esto es algo que sucede también en el arte o en la poesía. No puedo decir solamente ¡Es bello! ¡Es poético! y esperar que mi interlocutor esté de acuerdo conmigo. Tengo que hacer que la belleza o la poesía resplandezcan.

Con la ciencia ocurre igual. No puedo decir: “la ciencia es genial y muy interesante”. Tienes que hacerla brillar ante los ojos de quien te está escuchando, con las propias leyes de la ciencia. Y el mejor escenario para hacerlo eres tú mismo.

Ruy J. Henríquez Garrido
Psicoanalista

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LA DEGRADACIÓN DE LA VIDA AMOROSA. CHARLA COLOQUIO. SÁBADO 3 DE JUNIO 2017, 11:30 H.

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EL OSO POLAR Y LA BALLENA NO PUEDEN HACER LA GUERRA

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Daniel Pitin: The Birds, 2004

Se ha dicho que el oso polar y la ballena no pueden hacer la guerra porque, hallándose confinados cada uno en su elemento, les es imposible aproximarse. Pues bien: idénticamente imposible me es a mí discutir con aquellos psicólogos y neurólogos que no reconocen las premisas del psicoanálisis y consideran artificiosos sus resultados. En cambio, se ha desarrollado en los últimos años una oposición por parte de otros investigadores, que, por lo menos a su propio juicio, permanecen dentro del terreno del análisis y que no niegan su técnica ni sus resultados, pero se creen con derecho a deducir del mismo material conclusiones distintas y someterlo a distintas interpretaciones.

Ahora bien: la contradicción teórica es casi siempre infructuosa. En cuanto empezamos a alejarnos del material básico corremos peligro de emborracharnos con nuestras propias afirmaciones y acabar defendiendo opiniones que toda observación hubiera demostrado errónea. Me parece, pues, mucho más adecuado combatir las teorías divergentes contrastándolas con casos y problemas concretos.

Sigmun Freud
Historia de una neurosis infantil (Caso del “Hombre de los lobos”)
1914 [1918]

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